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Tuesday, June 8, 2010

Ilustración: La tortuga


Ilustración: La tortuga


Había una vez una hermosa tortuguita que perdió el deseo de conversar con sus compañeros, no tenía ganas ni de saludar a nadie, solo quería encerrarse en su caparazón, ocultarse de otros.

Tres compañeros que lo notaron se le acercaron para preguntarle que le pasaba, pero ella prefirió quedarse callada y no responder enseguida, pues aunque ella sabía que no era bueno aislarse, se sentía desolada. Pareciera que algo muy dentro de ella no funcionara bien, no era un dolor físico, no tenía mala salud ni era algo que los doctores pudieran curar.

Tortuguita se encontraba muy triste y pensativa, se preguntaba a sí misma: ¿Por qué no logro alcanzar mis sueños, mientras otros si lo hacen? Y cuanto más fijaba su mente en las metas que no podía alcanzar, peor se sentía, hasta que por fin estalló en un llanto incontrolable.

Una tortuga muy sabia que por casualidad pasaba por allí escuchó sus sollozos, de inmediato se acercó a ella y le dijo:

- No debes estar así, no estás sola, piensa que has logrado mucho, eres leal, cuentas con muchos compañeros que te quieren y tienes amigas incondicionales. Solo asoma la cabeza y permíteme ayudarte. Además, nunca olvides que el Creador te ama y me ha bendecido con tu amistad, que aprecio mucho.

Tortuguita asomó la cabeza y notó que la Tortuga que le hablaba no llevaba caparazón, quien le explicó:

- Yo perdí el caparazón hace mucho tiempo, pues me he enfrentado a muchas pruebas muy duras donde este se fue desgastando, ni siquiera me percaté cuando lo perdí, pero lo importante es que he logrado sobrevivir a todo y aquí estoy, algo vulnerable pero viva. Pero el verte llorar me hace llorar a mi, por eso si tu sonríes, yo seré feliz. Hoy también me he sentido triste, es de esos días que ni la cueva más profunda puede ocultar lo que siento, pero si tú estás bien, yo me sentiré mejor.

Las palabras de la sabia Tortuga calaron en lo más profundo a Tortuguita, quien comenzó a preguntarse:

- ¿Cómo es posible que mi estado de ánimo pueda afectar tanto a los que me rodean y que de mi pueda depender la felicidad de otros? Quizás el no poder alcanzar una meta no signifique que yo no pueda ser útil para otras labores, aunque sea menos lo que pueda hacer, por mis limitaciones... ¿Y no estaré siendo una egoísta al pensar solo en mi, en mis propias penas, y que esto impida que sea capaz de percibir que hay muchos a mi alrededor cuya condición puede ser peor que la mía y aún así, siguen adelante?

Tortuguita entonces le respondió a la sabia Tortuga:

- Tienes razón, yo poseo muchas cosas valiosas, como un duro caparazón que me ha permitido soportar muchas pruebas difíciles, tengo muchos amigos que me aman, como tu, pero sobre todo, se que no debo pensar en lo que no puedo hacer, si no mas bien, concentrarme en lo que Si HAGO; con la ayuda del Creador.... ¡Vamos, caminemos siempre juntas!, y si necesitas protección, yo puedo ofrecértela, mi caparazón puede servirnos a ambas.

Si estamos unidas, nos ayudaremos, nos animaremos una a la otra y no habrá ya nada que nos haga sentir tristes. Acabo de comprender lo que dice unos dichos muy sabios:


"Por lo tanto, sigan consolándose unos a otros y edificándose unos a otros, así como de hecho lo están haciendo". (1Tesalonicenses 5:11)

"Y si un miembro sufre, todos los demás miembros sufren con él; o si un miembro es glorificado, todos los demás miembros se regocijan con él." (1 Corintios 12:26)


"Sigan llevando las cargas los unos de los otros, y así cumplan la ley del Cristo." (Gálatas 6:2.)

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