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Friday, April 29, 2011

El arca de Noé y la arquitectura naval


 

HACE más de cuarenta años que trabajo de ingeniero naval y oceánico diseñando embarcaciones de todo tipo, lo que incluye la maquinaria y demás equipos de propulsión. En 1963, cuando vivía en Columbia Británica (Canadá), mantuve una conversación con una testigo de Jehová, la cual me dijo que el libro bíblico de Génesis indicaba que el arca de Noé tenía forma de cofre o caja alargada. Aquella afirmación me dejó intrigado, así que decidí investigar.
 

El libro de Génesis muestra que Dios decidió inundar la Tierra para acabar con la maldad. Pero antes mandó a Noé construir un arca para que se salvara junto con su familia y algunos representantes del reino animal. 

La embarcación tendría que medir 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto (Génesis 6:15). Si tomamos un valor medio para el codo, tendría unas dimensiones de 134 metros [438 pies] de largo, 22 [73 pies] de ancho y 13 [44 pies] de alto y, por consiguiente, un volumen total de 40.000 metros cúbicos [1.400.000 pies cúbicos].
 

Construcción
 

El arca tenía tres cubiertas, o plantas, lo que reforzaba su estructura y generaba una superficie total de 8.900 metros cuadrados [96.000 pies cuadrados]. Estaba construida con madera resinosa —posiblemente ciprés—, que es muy resistente al agua, y además iba calafateada, o sellada con alquitrán, por dentro y por fuera (Génesis 6:14-16). Aunque en la Biblia no se dice cómo ensambló Noé las piezas de madera, lo cierto es que antes del relato del Diluvio ya se mencionan los forjadores de herramientas de cobre y de hierro (Génesis 4:22). Sea como fuere, hasta el día de hoy se emplean las cabillas (o pernos) de madera en la construcción de embarcaciones de este mismo material.
 

El arca contaba con varios compartimientos, una puerta lateral y un tsóhar de un codo de altura, que posiblemente se tratara de una cubierta a dos aguas con aberturas en su parte inferior para la ventilación y la iluminación. Sin embargo, Génesis no menciona que tuviera quilla, proa, velas, remos ni timón. De hecho, la palabra hebrea para “arca” se utiliza posteriormente para la cesta recubierta de betún y pez en la que la madre de Moisés dejó a su bebé flotando en las aguas del Nilo (Éxodo 2:3, 10).
 

¿Cumplía bien su cometido el arca?
 

La proporción o relación existente entre las medidas del arca era similar a la de numerosos buques modernos: su longitud era seis veces su anchura y diez veces su altura. No obstante, las naves actuales adoptan una relación entre longitud y anchura que tiene en cuenta la potencia necesaria para propulsarlas, mientras que en el caso del arca este no era un factor relevante, pues bastaba con que flotara. Ahora bien, ¿cumplía adecuadamente su cometido?
 

La proporción de las medidas de un buque incide también en su comportamiento ante el viento y las olas. 

La Biblia explica que tras las enormes precipitaciones que anegaron el planeta, Dios hizo que soplara un viento (Génesis 7:11, 12, 17-20; 8:1). Aunque no especifica la fuerza de las olas o del viento, seguramente fue muy intensa y variable, como sucede hoy día. Cuanto mayor fuera la duración e intensidad del viento, más altas serían las olas y más separadas estarían unas de otras. Asimismo, si hubo actividad sísmica, es posible que produjera un fuerte oleaje.
 

Pues bien, la proporción de las medidas le confería gran estabilidad al arca. Además, su diseño atenuaba el cabeceo que tuvieron que producir las embravecidas aguas. Si este movimiento, con el que sube y baja alternativamente un extremo y otro de la embarcación, hubiera sido muy intenso, la sensación habría sido muy desagradable tanto para las personas como para los animales del arca. Además, la estructura de las naves debe ser capaz de resistir otras grandes tensiones. Por ejemplo, cuando las olas encrespadas levantan ambos extremos del casco a la vez, este tiende a curvarse hacia abajo en el centro. Sin embargo, cuando una de estas olas lo eleva por su punto medio, los extremos quedan sin apoyo y también tienden a curvarse hacia abajo. Por experiencia, los constructores han aprendido que los buques soportan mucho mejor tales tensiones si la relación entre longitud y altura es de 10 a 1, la misma que Dios le mandó utilizar a Noé.
 

Seguridad y comodidad
 

La forma de cofre del arca garantizaba que la flotabilidad (la fuerza que la mantenía a flote) fuera uniforme. También tuvo que serlo el peso. Seguramente Noé distribuyó de forma equilibrada los animales y las provisiones para más de un año, y así redujo la tensión que ejercía la carga sobre la estructura del arca. 

De modo que hubo dos razones principales por las que la embarcación junto con sus pasajeros sobrevivió al Diluvio. En primer lugar, la había diseñado Jehová. Y, por otro lado, él la protegió y se encargó de que se posara en un lugar seguro y adecuado.
 

El examen exhaustivo que hice del relato bíblico del arca de Noé me llevó a concluir que era fiel a la realidad y a los principios de construcción naval más avanzados. Como es natural, hay muchos detalles del arca y del Diluvio que no se mencionan en el libro de Génesis. En fin, espero conocer a Noé cuando resucite aquí en la Tierra, donde convivirán hombres y animales, descendientes todos ellos de los que sobrevivieron en el arca que con tanto trabajo y esmero se construyó (Hechos 24:15; Hebreos 11:7). Después de darles las gracias a él y a su familia, le lanzaré un diluvio de preguntas. (Colaboración.)
 

[Nota]
 

El codo era una medida de longitud que correspondía aproximadamente a la distancia que va del codo a la punta de los dedos. En Israel equivalía por lo general a unos 44,5 centímetros [17,5 pulgadas].
 


 


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