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Thursday, May 12, 2011

Lecciones para nosotros

SALMOS



• Sal. 1:1. No debemos buscar la compañía de quienes no aman a Jehová (1 Corintios 15:33).

• Sal. 1:2. No deberíamos permitir que pase un día sin pensar en cosas espirituales (Mateo 4:4).

• Sal. 4:4. Hacemos bien en refrenar la lengua cuando estamos enfadados o airados para no decir algo de lo que luego nos arrepintamos (Efesios 4:26).

• Sal. 4:5. Nuestros sacrificios espirituales pueden considerarse “sacrificios de la justicia” solo si tenemos los motivos correctos y si nuestra conducta está a la altura de las normas de Jehová.

• Sal. 6:5. ¿Qué mejor razón habría que esta para querer seguir viviendo? (Salmo 115:17.)

• Sal. 9:12. Jehová busca a quienes son culpables de derramamiento de sangre para castigarlos, pero también recuerda el “clamor de los afligidos”.

• Sal. 15:2, 3; 24:3-5. Los verdaderos adoradores dicen la verdad y evitan hacer juramentos en falso y calumniar.

• Sal. 15:4. A menos que nos demos cuenta de que hemos prometido algo que está en conflicto con las enseñanzas bíblicas, debemos hacer todo lo posible por cumplir nuestras promesas, aun cuando nos resulte muy difícil hacerlo.

• Sal. 15:5. Los siervos de Jehová debemos tratar de no dar mal uso al dinero.

• Sal. 17:14, 15. “Los hombres de este sistema de cosas” se dedican a vivir bien, criar una familia y dejar una herencia. El principal interés en la vida de David era ganarse un buen nombre ante Jehová para poder ‘contemplar su rostro’, es decir, gozar de su favor. Al ‘despertar’ a las promesas y garantías de Jehová —o sea, al tener conciencia de ellas—, David se sentiría ‘satisfecho de ver Su forma’; en otras palabras, se alegraría de que Jehová estuviera a su lado. Al igual que David, ¿no deberíamos poner nuestro corazón en los tesoros espirituales?

• Sal. 19:1-6. Si la creación inanimada —que no puede hablar ni razonar— glorifica a Jehová, ¿no deberíamos hacerlo con más razón nosotros, que podemos pensar, hablar y rendir adoración? (Revelación [Apocalipsis] 4:11.)

• Sal. 19:7-11. ¡Cuánto nos beneficia cumplir los requisitos de Jehová!

• Sal. 19:12, 13. Debemos tener cuidado a fin de no pecar cometiendo equivocaciones o actos insolentes.

• Sal. 19:14. Es necesario prestar atención no solo a lo que hacemos, sino también a lo que decimos y pensamos.

• Sal. 26:4. Nos conviene evitar todo tipo de relación con quienes ocultan su identidad en las salas de charla en Internet, con compañeros de estudios o de trabajo que fingen ser nuestros amigos con malas intenciones, con los apóstatas que aparentan sinceridad y con quienes llevan una doble vida.

• Sal. 26:7, 12; 35:18; 40:9. Debemos alabar públicamente a Jehová en las reuniones cristianas.

• Sal. 26:8; 27:4. ¿Valoramos las reuniones cristianas?

• Sal. 26:11. Al mismo tiempo que expresaba su determinación a permanecer íntegro, David pedía que se le redimiera. Su caso ilustra que nuestras imperfecciones no impiden que podamos ser leales.

• Sal. 29:10, nota. El hecho de que Jehová se siente sobre “el diluvio”, o sobre el “océano celestial”, indica que tiene pleno control de su poder.

• Sal. 30:5. La cualidad predominante de Jehová es el amor y no la cólera.

• Sal. 32:9. Jehová no quiere que seamos como mulos o asnos que obedecen porque se les obliga con bridas o látigos. Más bien, desea que decidamos obedecerle porque comprendemos su voluntad.

• Sal. 33:17-19. Ningún sistema humano, no importa lo poderoso que sea, puede brindarnos la salvación. Debemos depositar nuestra confianza en Jehová y en su Reino.

• Sal. 34:10. ¡Qué reconfortante garantía da este versículo para quienes ponen los intereses del Reino en primer lugar en la vida!

• Sal. 39:1, 2. Cuando las personas malvadas tratan de sonsacarnos información para perjudicar a nuestros hermanos, nosotros ‘pondremos un bozal como guardia para nuestra propia boca’ y nos mantendremos callados.

• Sal. 40:1, 2. La confianza en Jehová puede ayudarnos a sobrellevar la depresión y sacarnos “de un hoyo de rugidos, desde el cieno del sedimento”.

• Sal. 40:5, 12. No habrá calamidad ni debilidad personal capaz de aplastarnos, por muchas que sean, si no perdemos de vista el hecho de que nuestras bendiciones ‘son más numerosas de lo que podemos relatar’.

• Sal. 42:1-3. Tal como una cierva en una región árida ansía el agua, el levita ansiaba acercarse a Jehová. Estaba tan triste porque no podía adorar a Jehová en su santuario que ‘sus lágrimas llegaron a ser su alimento día y noche’, es decir, perdió el apetito. ¿No deberíamos cultivar un aprecio profundo por adorar a Jehová junto con nuestros hermanos en la fe?

• Sal. 42:4, 5, 11; 43:3-5. Si por alguna razón más allá de nuestro control se nos separa temporalmente de la congregación cristiana, nos sostendrá recordar los momentos felices pasados con nuestros hermanos. Aunque tales recuerdos quizá aumenten nuestra soledad al principio, también nos ayudarán a tener presente que Dios es nuestro refugio y que necesitamos esperar en él para recibir alivio.

• Sal. 46:1-3. Sin importar las calamidades que afrontemos, debemos tener una confianza inquebrantable en que “Dios es para nosotros refugio y fuerza”.

• Sal. 50:16-19. La persona que habla con engaño y practica la maldad no tiene ningún derecho a representar a Dios.

• Sal. 50:20. En vez de apresurarnos a hablar sobre las faltas de los demás, debemos pasarlas por alto (Colosenses 3:13).

• Sal. 51:1-4, 17. Cometer un pecado no necesariamente nos aleja de Jehová Dios. Si nos arrepentimos, podemos confiar en su misericordia.

• Sal. 51:5, 7-10. Si hemos pecado, podemos suplicar a Jehová que nos perdone teniendo en cuenta nuestro pecado heredado. También debemos pedirle que nos purifique, que nos restaure, que nos ayude a arrancar del corazón las tendencias pecaminosas y que nos dé un espíritu constante.

• Sal. 51:18. Los pecados de David amenazaron el bienestar de toda la nación. Por eso pidió la buena voluntad de Dios sobre Sión. Cuando una persona comete un pecado grave, a menudo causa oprobio al nombre de Jehová y a la congregación. Es necesario que dicha persona suplique a Dios que repare el daño que ella haya causado.

• Sal. 52:8. Podemos ser como un “olivo frondoso en la casa de Dios” —cerca de Jehová y productivos en su servicio— si le obedecemos y aceptamos su disciplina de buena gana (Hebreos 12:5, 6).

• Sal. 55:4, 5, 12-14, 16-18. La conspiración de su propio hijo Absalón y la traición de Ahitofel, su consejero de confianza, le causaron un profundo dolor a David. Sin embargo, su confianza en Jehová no disminuyó. Nosotros tampoco debemos permitir que los sentimientos de dolor y angustia debiliten nuestra confianza en Dios.

• Sal. 55:22. ¿Cómo arrojamos nuestras cargas sobre Jehová? Lo hacemos 1) diciéndole en oración qué es lo que nos preocupa, 2) acudiendo a su Palabra y organización en busca de guía y apoyo, y 3) haciendo lo que razonablemente podamos para resolver la situación (Proverbios 3:5, 6; 11:14; 15:22; Filipenses 4:6, 7).

• Sal. 56:8. Jehová no solo conoce nuestra situación, sino también el efecto emocional que nos produce.

• Sal. 62:11. Dios no tiene que depender de ninguna fuente externa de energía. Él es la fuente del poder. “La fuerza [le] pertenece” a él.

• Sal. 63:3. La “bondad amorosa [de Dios] es mejor que la vida” porque sin ella la vida no tiene ningún sentido. El proceder sabio es cultivar una relación de amistad con Jehová.

• Sal. 63:6. La noche —cuando todo está en silencio y no hay distracciones— puede ser un momento propicio para meditar.

• Sal. 64:2-4. El chisme puede dañar el buen nombre de una persona inocente. No debemos escuchar esa clase de habla ni esparcirla.

• Sal. 69:4. Para mantener la paz, a veces quizá sea prudente pedir disculpas (es decir, “devolver”), aunque no estemos convencidos de haber hecho algo malo.

• Sal. 70:1-5. Jehová oye nuestras súplicas (1 Tesalonicenses 5:17; Santiago 1:13; 2 Pedro 2:9). Aunque Dios quizás permita que continúe una prueba, él nos dará la sabiduría para afrontar la situación y las fuerzas para soportarla. No dejará que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar (1 Corintios 10:13; Hebreos 10:36; Santiago 1:5-8).

• Sal. 71:5, 17. David cultivó valor y fortaleza al hacer de Jehová su confianza en su juventud, aun antes de enfrentarse al gigante filisteo Goliat (1 Samuel 17:34-37). Los jóvenes hacen bien en confiar en Jehová en todo lo que hacen.

• Sal. 73:2-5, 18-20, 25, 28. No hemos de envidiar la prosperidad de los inicuos ni actuar como ellos. Los malvados pisan suelo resbaloso, y de seguro ‘caerán en ruina’. Por otra parte, ya que bajo los gobiernos humanos imperfectos no se puede poner fin a la maldad, de nada sirve que intentemos combatirla. Al igual que hizo Asaf, lo sabio es afrontarla ‘acercándonos a Dios’ y disfrutando de una relación estrecha con Él.

• Sal. 73:3, 6, 8, 27. Hemos de evitar la jactancia, la altivez, el escarnio y el fraude, incluso cuando actuar así pudiera parecer provechoso.

• Sal. 73:15-17. En caso de que estemos confundidos debido a pensamientos negativos, no deberíamos hablar a todo el mundo del asunto. Contando “un cuento como ese” solo conseguiríamos desanimar a los demás. Más bien, deberíamos meditar con calma en lo que nos preocupa y resolverlo con la ayuda de nuestros hermanos en la fe (Proverbios 18:1).

• Sal. 73:21-24. Amargarse al ver la aparente prosperidad de la gente mala se asemeja a la reacción de los animales irracionales. Esa reacción es impulsiva y se basa únicamente en las emociones. En lugar de actuar así, permitamos que los consejos de Jehová nos guíen, con plena confianza en que él ‘nos asirá de la mano derecha’ y nos sostendrá. Además, Jehová ‘nos llevará a la gloria’, es decir, tendremos una estrecha relación con él.

• Sal. 77:6. Para interesarnos de corazón en las verdades espirituales y escudriñarlas cuidadosamente, tenemos que dedicar tiempo al estudio y la meditación. Es fundamental disponer de algunos momentos para estar a solas.

• Sal. 79:9. Jehová escucha nuestras oraciones, y más aún cuando están relacionadas con la santificación de su nombre.

• Sal. 81:13, 16. Escuchar la voz de Jehová y andar en sus caminos redunda en abundantes bendiciones (Proverbios 10:22).

• Sal. 82:2, 5. Las injusticias “hace[n] que todos los fundamentos de la tierra tambaleen”. Los abusos perturban la estabilidad de la sociedad.

• Sal. 84:1-4, 10-12. El aprecio de los salmistas por el lugar de adoración de Jehová y la satisfacción que les proporcionaban sus privilegios de servicio son un ejemplo para nosotros.

• Sal. 86:5. ¡Cuánto agradecemos que Jehová esté “listo para perdonar”! Él siempre busca cualquier razón para mostrar misericordia al pecador arrepentido.

• Sal. 87:5, 6. ¿Sabrán algún día quienes vivan en el Paraíso terrestre los nombres de quienes hayan sido resucitados a la vida celestial? Estos versículos indican que existe esa posibilidad.

• Sal. 88:13, 14. Cuando nos parezca que nuestras oraciones respecto a cierto problema no son contestadas con rapidez, pensemos en que quizás Jehová quiere que demostremos cuán genuina es nuestra devoción.

• Sal. 90:7, 8, 13, 14. Las malas acciones siempre dañan nuestra relación con Jehová. Además, es imposible ocultarle nuestros pecados. No obstante, si nos arrepentimos de corazón y dejamos el mal proceder, Jehová nos concederá de nuevo su favor, ‘satisfaciéndonos con su bondad amorosa’.

• Sal. 90:10, 12. Puesto que la vida es corta, hemos de “contar nuestros días”. ¿Cómo? Adquiriendo “un corazón de sabiduría”, es decir, actuando con sabiduría de modo que no malgastemos los días de vida que nos quedan, sino que los usemos como a Jehová le agrada. Esto implica fijar nuestras prioridades espirituales y emplear sabiamente el tiempo (Efesios 5:15, 16; Filipenses 1:10).

• Sal. 90:17. Es apropiado pedirle a Jehová que establezca “firmemente [...] la obra de nuestras manos” y bendiga nuestra actividad en el ministerio.

• Sal. 92:14, 15. Si los hermanos de mayor edad estudian a conciencia la Palabra de Dios y se reúnen regularmente con el pueblo de Jehová, seguirán siendo ‘gordos y frescos’ —vigorosos en sentido espiritual— y muy valiosos para la congregación.

• Sal. 94:19. Sea cual sea el motivo de nuestros “pensamientos inquietantes”, si leemos y meditamos en las “consolaciones” que se hallan en la Biblia, nos sentiremos reconfortados.

• Sal. 95:7, 8. Para evitar que se nos endurezca el corazón, debemos escuchar los consejos bíblicos, prestarles atención y obedecerlos con prontitud (Hebreos 3:7, 8).

• Sal. 106:36, 37. Estos versículos asocian la adoración de ídolos con los sacrificios a demonios. De modo que quienes los adoran pueden llegar a estar bajo la influencia demoníaca. La Biblia nos advierte: “Guárdense de los ídolos” (1 Juan 5:21).

• Sal. 107:27-31. La sabiduría del mundo “resulta[rá] confusa” en la batalla de Armagedón, pues no podrá librar a nadie de la destrucción (Revelación [Apocalipsis] 16:14, 16). Solo sobrevivirán y podrán dar “gracias a Jehová por su bondad amorosa” quienes se refugien en él.

• Sal. 109:30, 31; 110:5. Como el soldado empuñaba la espada con la mano derecha, esta no recibía la protección del escudo que sostenía con la izquierda. En sentido simbólico, Jehová se encuentra “a la diestra” de sus siervos, combatiendo por ellos. Así los protege y auxilia, razón por la que hacen bien en “elogiar[lo] [...] en gran manera”.

• Sal. 113:4-9. Jehová ocupa una posición tan elevada que tiene que condescender hasta para “tender la vista sobre [el] cielo”. No obstante, se compadece del humilde, el pobre y la mujer estéril. El Señor Soberano Jehová demuestra humildad y desea que sus siervos imiten esa virtud (Santiago 4:6).

• Sal. 114:3-7. Debería emocionarnos repasar los prodigios que realizó Jehová a favor de su pueblo en el mar Rojo, el río Jordán y el monte Sinaí. En efecto, la humanidad, representada por la “tierra”, debería sentir asombro —simbólicamente hablando, “fuertes dolores”— a causa del Señor.

• Sal. 119:97-101. La sabiduría, perspicacia y entendimiento que nos brinda la Palabra de Dios nos protegen espiritualmente.

• Sal. 119:105. La Palabra de Dios es una lámpara para nuestro pie en el sentido de que nos ayuda a lidiar con los problemas cotidianos. También ilumina nuestra vereda, pues revela lo que Dios se propone hacer en el futuro.

• Sal. 120:1, 2, 6, 7. La calumnia y el sarcasmo ocasionan terribles sufrimientos. Un modo de demostrar que “abog[amos] por la paz” es refrenar la lengua.

• Sal. 120:3, 4. Si tenemos que soportar la “lengua mañosa” de alguien, nos consolará saber que Jehová arreglará los asuntos en su debido momento. Los calumniadores sufrirán calamidad a manos de “un poderoso”. Serán consumidos por el juicio destructor de Jehová, simbolizado por las “brasas ardientes de las retamas”.

• Sal. 127:1, 2. Debemos buscar la guía de Jehová en todo lo que hagamos.

• Sal. 133:1-3. La unidad del pueblo de Jehová nos sosiega, nos sana y nos reanima. No debemos perturbarla con críticas, disputas ni quejas.

• Sal. 137:1, 5, 6. Durante el destierro, los siervos de Jehová se sentían muy unidos a Sión, que había representado a la organización de Dios. ¿Qué hay de nosotros? ¿Demostramos lealtad y apego a la organización que Jehová usa en la actualidad?

• Sal. 138:2. Jehová “engrandec[erá] [su] dicho aun sobre todo [su] nombre”, pues el cumplimiento de todo lo que ha prometido en su nombre superará con creces nuestras expectativas. Sin duda, nos aguarda un futuro maravilloso.

• Sal. 139:1-6, 15, 16. Jehová sabe lo que hacemos, lo que pensamos e incluso lo que vamos a decir. Nos conoce desde que no éramos más que un embrión, cuando todavía no se diferenciaban las partes del cuerpo. El conocimiento que tiene Dios de cada uno de nosotros es “demasiado maravilloso” para asimilarlo. ¡Cuánto nos consuela saber que Jehová no solo ve las dificultades que atravesamos, sino que también comprende cómo nos afectan!

• Sal. 139:7-12. Jehová puede fortalecernos aunque nos encontremos en el lugar más remoto.

• Sal. 139:17, 18. ¿Nos resulta agradable adquirir conocimiento de Jehová? (Proverbios 2:10.) Si así es, hemos encontrado una fuente de placer inagotable, pues los pensamientos de Jehová “son más que hasta los granos de arena”. Siempre podremos aprender más sobre Dios.

• Sal. 139:23, 24. Hacemos bien en desear que Jehová examine nuestro interior en busca de algún “camino doloroso” —cualquier pensamiento, inclinación o deseo que sea malo— y que nos ayude a desarraigarlo.

• Sal. 143:4-7. ¿Qué nos permitirá soportar hasta las más graves penalidades? El salmista nos da la clave: meditar en la actividad de Jehová, interesarnos por sus obras e implorar su ayuda.

SALMOS

Respuestas a preguntas bíblicas

• Sal. 2:1, 2. ¿Qué es la “cosa vacía” que las naciones siguen hablando entre dientes? La “cosa vacía” es la preocupación constante de los gobiernos humanos por perpetuar su autoridad. Se la califica de vacía porque está condenada al fracaso. ¿Cómo pueden creer los grupos nacionales que tendrán éxito si han tomado su posición “contra Jehová y contra su ungido”?

• Sal. 2:7. ¿Qué es el “decreto de Jehová”? Es el pacto para un Reino que Jehová ha hecho con su amado Hijo, Jesucristo (Lucas 22:28, 29).

• Sal. 2:12. ¿En qué sentido pueden “bes[ar] al hijo” los gobernantes de las naciones? En tiempos bíblicos, el beso era una muestra de amistad y lealtad, además de una forma de dar la bienvenida a los invitados. Así pues, los reyes de la Tierra reciben la orden de besar al Hijo, esto es, darle la bienvenida como Rey Mesiánico.

• Encabezamiento del Salmo 3. ¿Para qué son los encabezamientos que preceden a algunos salmos? A veces identifican al escritor del salmo o aportan datos sobre las circunstancias en las que se compuso, como ocurre en el Salmo 3. En ocasiones indican el propósito o el uso que se le daba a ese salmo en particular (como en los Salmos 4 y 5), y otras veces suministran instrucciones musicales (como en el Salmo 6).

• Sal. 3:2. ¿Qué significa la palabra Sélah? Por lo general se cree que este término marca una pausa para meditar en silencio, ya sea cuando se canta solo o acompañado por instrumentos musicales. Con esta pausa se quería recalcar la idea o el sentimiento que se acababa de expresar. En la lectura pública de los Salmos no hace falta leer este término.

• Sal. 11:3. ¿Qué fundamentos están demolidos? Son los fundamentos en los que se basa la sociedad humana: la ley, el orden y la justicia. Cuando estos se corrompen, reina el desorden social y desaparece la justicia. En semejantes condiciones, “[todo el] que sea justo” debe confiar plenamente en Dios (Salmo 11:4-7).

• Sal. 21:3. ¿Qué tiene de especial la “corona de oro refinado”? No se especifica si se trataba de una corona literal o si era una representación simbólica de la gloria que le reportaron a David sus numerosas victorias. No obstante, este versículo alude proféticamente a la corona real que Jehová concedió a Jesús en 1914. El hecho de que la corona sea de oro indica la elevadísima calidad de este reinado.

• Sal. 22:1, 2. ¿Por qué pensó David que Jehová lo había abandonado? David soportaba tanta presión debido a sus enemigos que su ‘corazón se había hecho como cera y se había derretido muy dentro de sus entrañas’ (Salmo 22:14). Igual que Jesús cuando estaba en el madero, es posible que creyera que Jehová lo había abandonado (Mateo 27:46). Sus palabras manifiestan la reacción humana natural en una situación desesperada. La oración que aparece en Salmo 22:16-21, no obstante, deja claro que David no había perdido la fe en Dios.

• Sal. 26:6. ¿De qué modo marchamos simbólicamente alrededor del altar de Jehová como hizo David? Este altar representa la voluntad de Jehová de aceptar el sacrificio de Jesucristo para redimir a la humanidad (Hebreos 8:5; 10:5-10). Nosotros marchamos alrededor del altar de Jehová al poner fe en ese sacrificio.

• Sal. 29:3-9. ¿Qué se quiere ilustrar comparando la voz de Jehová a una tormenta que siembra el temor mientras se desplaza? Así se ilustra el impresionante poder de Jehová.

• Sal. 31:23. ¿En qué sentido se paga en sumo grado a la persona altiva? La paga en este caso se refiere al castigo. Jehová paga al justo por sus errores involuntarios con disciplina. Pero paga en sumo grado —es decir, castiga de forma severa— a la persona altiva que no rectifica su mala conducta (Proverbios 11:31; 1 Pedro 4:18).

• Sal. 33:6, nota. ¿Qué es “el espíritu”, o “aliento”, de la boca de Jehová? Este espíritu es la fuerza activa de Dios, o espíritu santo, que él empleó para crear los cielos físicos (Génesis 1:1, 2). Se le llama el espíritu, o aliento, de su boca porque, como si fuera un potente soplido, puede enviarse para realizar ciertas tareas desde lejos.

• Sal. 35:19. ¿Por qué pidió David que no se les permitiera guiñar el ojo a los que lo odiaban? Que los enemigos de David guiñaran el ojo indicaría que sus malvados planes contra él habían tenido éxito y que se alegraban por ello, de ahí que David pidiera que esto no sucediera.

• Sal. 44:19. ¿Qué era “el lugar de chacales”? El salmista quizá se refería a un campo de batalla, donde los chacales se alimentan de los cadáveres.

• Sal. 45:13, 14a. ¿Quién es “la hija del rey” que “será llevada al rey”? Es la hija del “Rey de la eternidad”, Jehová Dios (Revelación 15:3). Representa a la congregación glorificada de 144.000 cristianos, a quienes Jehová adopta como sus hijos ungiéndolos con su espíritu (Romanos 8:16). Esta “hija” de Jehová, “preparada como una novia adornada para su esposo”, será llevada ante el novio, el Rey Mesiánico (Revelación 21:2).

• Sal. 45:14b, 15. ¿A quiénes representan “las vírgenes”? A la “gran muchedumbre” de adoradores verdaderos que se unen al resto ungido y lo apoyan. Puesto que “salen de la gran tribulación” con vida, estarán en la Tierra cuando se lleve a cabo la boda del Rey Mesiánico en el cielo (Revelación 7:9, 13, 14). En ese momento ellos sentirán gran “regocijo y gozo”.

• Sal. 45:16. ¿En qué sentido llegará a haber hijos en lugar de los antepasados del rey? Cuando Jesús nació en la Tierra, tuvo antepasados terrestres. Estos se convertirán en sus hijos cuando él los resucite durante su Reinado de Mil Años. Algunos de ellos se hallarán entre quienes sean nombrados “príncipes en toda la tierra”.

• Sal. 50:2. ¿Por qué se llama a Jerusalén “la perfección de la belleza”? No era por la apariencia de la ciudad, sino por el hecho de que Jehová la utilizaba y le había conferido esplendor al convertirla en la sede de su templo y en la capital de sus reyes ungidos.

• Sal. 51:12. ¿De quién era el “espíritu bien dispuesto” con el que David le pidió a Dios que lo sostuviera? David no se refería a la disposición de Dios de ayudarlo ni a su espíritu santo. Se trata, más bien, del espíritu de David, es decir, de su propia inclinación mental. Le pide a Dios que le infunda el deseo de hacer lo que es bueno.

• Sal. 53:1. ¿En qué sentido es “insensato” el que niega la existencia de Dios? La insensatez a la que alude este versículo no es ninguna deficiencia intelectual. El hecho de que se refiere a la persona moralmente insensata se desprende del desplome moral que provoca esa actitud y que se describe en Salmo 53:1-4.

• Sal. 58:3-5. ¿De qué manera son los inicuos como una serpiente? Las mentiras que dicen sobre otras personas son como la ponzoña de una serpiente. Dañan la buena reputación de sus víctimas. “Como la cobra que tapa su oído”, los inicuos no escuchan la dirección ni la corrección.

• Sal. 58:7. ¿En qué sentido ‘se disuelven los inicuos como en aguas que van corriendo’? Puede que David pensara en las aguas de ciertos valles torrenciales de la Tierra Prometida. Aun si una inundación repentina aumentaba el nivel de agua en esos valles, dichas aguas corrían y desaparecían rápidamente. David estaba pidiendo a Jehová que los malvados desaparecieran con rapidez.

• Sal. 68:13. ¿Por qué estaban “las alas de una paloma cubiertas de plata, y sus plumas remeras de oro verde amarillento”? Ciertas palomas de color gris azulado tienen un brillo iridiscente en algunas de sus plumas, lo que les da una apariencia metálica bajo la dorada luz del sol. David tal vez estaba asemejando a los victoriosos guerreros israelitas que venían de una batalla a una paloma como esa: con alas fuertes y apariencia brillante. Algunos biblistas han sugerido que pudiera ser una descripción de una obra de arte, un trofeo que fuera parte de un botín. De cualquier modo, David hacía referencia a las victorias que Jehová dio a su pueblo sobre sus enemigos.

• Sal. 68:18. ¿Quiénes eran los “dones en la forma de hombres”? Eran hombres que habían sido tomados cautivos durante la conquista de la Tierra Prometida. Con el tiempo, fueron asignados a ayudar a los levitas en sus labores (Esdras 8:20).

• Sal. 68:30. ¿Qué significa la petición de que se “reprend[a] a la bestia salvaje de las cañas”? Refiriéndose en sentido figurado a los enemigos del pueblo de Jehová como bestias salvajes, David pidió a Dios que los reprendiera, o sea, que no les permitiera usar su poder para causar daño.

• Sal. 69:23. ¿Qué significa la expresión “haz que [las] caderas [del enemigo] vacilen”? Los músculos de la cadera son esenciales para realizar tareas arduas, como levantar y llevar cargas pesadas. Las caderas vacilantes comunican la idea de que se han perdido las fuerzas. David pidió que sus enemigos perdieran su fuerza, su poder.

• Sal. 73:9. ¿En qué sentido “han puesto [los malvados] su boca en los mismísimos cielos, y su lengua misma anda por la tierra”? Puesto que no respetan a nadie, sea de los cielos o de la Tierra, no dudan en blasfemar contra Dios con su boca y en calumniar al prójimo con su lengua.

• Sal. 74:13, 14. ¿Cuándo quebró Jehová ‘las cabezas de los monstruos marinos en las aguas y aplastó hasta hacer pedazos las cabezas de Leviatán’? A “Faraón, rey de Egipto”, se le llama “el gran monstruo marino que yace estirado en medio de sus canales del Nilo” (Ezequiel 29:3). Leviatán tal vez represente a “los fuertes de Faraón” (Salmo 74:14, nota). De modo que el hecho de quebrar sus cabezas posiblemente se refiera a la aplastante derrota que sufrieron Faraón y su ejército cuando Jehová liberó a los israelitas del cautiverio egipcio.

• Sal. 75:4, 5, 10. ¿Qué se simboliza con el “cuerno”? Los cuernos de los animales son armas poderosas. Por lo tanto, la palabra “cuerno” simboliza el poder o la fortaleza. Jehová levanta los cuernos de su pueblo, lo que indica que lo ensalza, al tiempo que ‘corta los cuernos de los inicuos’. Aquí también se nos previene contra ‘ensalzar en alto nuestro cuerno’, o desarrollar una actitud orgullosa o arrogante. Como es Jehová quien ensalza, hemos de ver todas las responsabilidades que se nos asignan en la congregación como dádivas procedentes de él (Salmo 75:7).

• Sal. 76:10. ¿Cómo puede “la misma furia del hombre” elogiar a Jehová? A veces se producen buenos resultados cuando Dios permite que los hombres nos ataquen con furia debido a que somos siervos de él. Las penalidades que tales ataques puedan causarnos nos sirven de un modo u otro de disciplina o entrenamiento. Pero Jehová no tolerará que suframos más de lo que sea necesario para completar dicho entrenamiento (1 Pedro 5:10). ‘Lo restante de la furia del hombre, Dios lo ceñirá sobre sí.’ ¿Y si sufrimos hasta el punto de morir? Eso también puede alabar a Jehová, ya que quienes sean testigos de nuestro fiel aguante quizás glorifiquen igualmente a Dios.

• Sal. 78:24, 25; nota. ¿Por qué se llama al maná “el grano del cielo” y “el pan mismo de ángeles”? Ninguna de las dos expresiones da a entender que el maná fuera la comida de los ángeles. Era “el grano del cielo” porque de ahí venía (Salmo 105:40). Puesto que los ángeles —o “poderosos”— viven en el cielo, la expresión “el pan mismo de ángeles” bien pudiera significar sencillamente que provenía de Dios, quien mora en los cielos (Salmo 11:4). También es posible que Jehová usara a ángeles para suministrar el maná a los israelitas.

• Sal. 82:1, 6. ¿A quiénes se llama “dioses” e “hijos del Altísimo”? Ambas expresiones se refieren a jueces humanos de Israel. Se les podía llamar dioses porque ocupaban el puesto de representantes y voceros de Dios (Juan 10:33-36).

• Sal. 83:2. ¿Qué significa ‘levantar la cabeza’? Este gesto denota prontitud para usar la fuerza o para actuar, por lo general con el fin de oponerse, luchar u oprimir.

• Sal. 91:1, 2. ¿Qué es “el lugar secreto del Altísimo”, y cómo podemos ‘morar’ allí? Es un refugio simbólico que nos ofrece seguridad espiritual, un estado en el que se nos protege de todo daño espiritual. Ese lugar es secreto porque quienes no confían en Dios lo desconocen. Hacemos del Altísimo nuestra “morada” al considerarlo nuestro “refugio” y “plaza fuerte”, al ensalzarlo como Soberano del universo y al predicar las buenas nuevas del Reino. Nos sentimos seguros en sentido espiritual porque sabemos que Jehová siempre está dispuesto a ayudarnos (Salmo 90:1).

• Sal. 92:12. ¿Por qué puede decirse que el justo “florecerá como lo hace una palmera”? Las palmeras son conocidas por su productividad. Igualmente, la persona justa es recta a los ojos de Jehová y no deja de producir “fruto excelente”, lo que incluye buenas obras (Mateo 7:17-20).

• Sal. 109:23. ¿Qué quieren decir las siguientes palabras de David: “Cual sombra cuando declina, me hallo obligado a irme”? Poéticamente, David indicó que veía muy cerca el momento de su muerte (Salmo 102:11).

• Sal. 110:1, 2. ¿Qué hizo el “Señor [de David]”, Jesucristo, mientras estuvo sentado a la diestra de Dios? Después de resucitar, Jesús ascendió al cielo y allí esperó a la diestra de Dios hasta que comenzó a reinar en 1914. Durante todo ese tiempo de espera reinó sobre sus seguidores ungidos, dirigiéndolos en la obra de predicar y hacer discípulos y preparándolos para gobernar con él en su Reino (Mateo 24:14; 28:18-20; Lucas 22:28-30).

• Sal. 110:4. ¿Qué es lo que Jehová “ha jurado” y “no sentirá pesar” de haber hecho? Este juramento es el pacto que Jehová hizo con Jesucristo para que fuera Rey y Sumo Sacerdote (Lucas 22:29).

• Sal. 113:3. ¿En qué sentido debe alabarse el nombre de Jehová “desde el nacimiento del sol hasta su puesta”? Esta afirmación implica más que la existencia de un grupo de personas que adore a Dios día tras día. Desde donde nace el Sol hasta donde se oculta —es decir, de este a oeste—, sus rayos iluminan todo el globo terráqueo. De igual modo, Jehová ha de ser alabado en el planeta entero, algo imposible de lograr sin organización. ¡Cuánto apreciamos los testigos de Jehová el privilegio de alabar a Dios y participar celosamente en la labor de proclamar el Reino!

• Sal. 116:15. ¿Hasta qué grado es “preciosa a los ojos de Jehová [...] la muerte de los que le son leales”? Jehová considera a sus siervos tan valiosos, que su muerte como colectividad sería una pérdida enorme que no está dispuesto a tolerar. Permitirla equivaldría a reconocer que sus enemigos son más poderosos que él. Además, no quedaría nadie en la Tierra para servir de fundamento del nuevo mundo.

• Sal. 119:71. ¿Cómo pudiera beneficiarnos sufrir aflicción? Las dificultades pueden enseñarnos a confiar más en Jehová, a orarle con más fervor y a dedicarnos con más empeño a estudiar la Biblia y aplicar sus normas en la vida. Por otra parte, la forma en que respondamos a las aflicciones tal vez revele flaquezas que debamos corregir. Los sufrimientos no nos amargarán si permitimos que nos refinen.

• Sal. 119:96. ¿Qué significa la frase: “A toda perfección he visto fin”? El salmista habla de la perfección desde el punto de vista del hombre. Probablemente se refería a que el concepto humano de la perfección tiene límites, mientras que el mandamiento divino no, pues es aplicable a todos los aspectos de la vida. En armonía con este hecho, la Sagrada Biblia de Agustín Magaña traduce así el versículo: “He visto que toda perfección es limitada; [pero] tus mandamientos no tienen límite ninguno”.

• Sal. 119:164. ¿Qué indica la idea de alabar a Dios “siete veces al día”? En muchas ocasiones, el número 7 denota plenitud. Por consiguiente, el salmista indica que Jehová merece toda la alabanza.

• Sal. 122:3. ¿De qué manera era Jerusalén una ciudad “trabada en unidad”? Como muchas poblaciones de la antigüedad, Jerusalén tenía las casas pegadas unas a otras, lo que la convertía en ciudad compacta y fácil de defender. Además, la proximidad física de los hogares facilitaba que los vecinos se ayudaran y protegieran mutuamente. Este hecho representaba la unidad espiritual de que gozaban las doce tribus de Israel cuando se reunían para adorar a Dios.

• Sal. 123:2. ¿Qué punto destaca la comparación de los ojos de los siervos? Los siervos miraban a las manos de sus amos por dos motivos: para ver lo que querían y para recibir protección y sustento. Igualmente, nosotros acudimos a Jehová para saber su voluntad y obtener su favor.

• Sal. 131:1-3. ¿Por qué podía decirse que David había “sosegado y aquietado [su] alma como un niño destetado sobre su madre”? David aprendió a calmar su alma tal como el niño que deja la lactancia aprende a hallar consuelo y satisfacción en los brazos maternales. ¿De qué forma logró tranquilizarse “como un niño destetado sobre su madre”? Evitando la altivez de corazón, la altanería de ojos y la búsqueda de cosas demasiado grandes para él. En vez de anhelar prominencia, David reconoció por lo general sus limitaciones y fue humilde. Nosotros haremos bien en imitar su actitud, sobre todo si estamos esforzándonos por conseguir privilegios de servicio en la congregación.

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